1984: Se Funda La Tropa 1167
La Tropa 1167 se fundó apenas en abril de 1984, con absolutamente todos los miembros y líderes que componían la Tropa 167 que hasta ese momento había pertenecido al Club de Leones de Caguas. El Club había auspiciado la Tropa desde 1965 facilitando su crecimiento, y tomando parte activa en su Comité de Tropa. En los momentos más activos en nuestra estadía en el Club, la Tropa llegó a tener sobre 100 escuchas, manejados por dos SPL. esto cuando el SM era Atanasio Berrios.
La Tropa 1167 se organizó y se fundó en la acera frente al Club de Leones como a las 11:00 pm, una noche de marzo de 1984. A escasos días de vencerse el Charter de la Tropa tuvimos una reunión con la Directiva del Club en esos momentos presidida por Galo Rodríguez. La Directiva del Club, el Comité de Tropa y algunos padres interesados se reunieron una noche para discutir el futuro de la Tropa.
Nuestros reclamos principales eran el uso limitado que se nos permitía del Salón Principal del Club (cedido 3 veces en 6 años). Que de tres Cortes de Águila que habíamos hecho desde 1979, sólo una, la del hijo de un miembro de la Directiva del Club se pudo hacer allí. La falta de un espacio adecuado para guardar nuestro equipo (una covacha, llena de comején y donde una vez nos robaron todo lo de valor), el problema del alquiler del Club, para bodas los sábados a la hora de la reunión, que el sitio de reunión era solo en el parking aunque lloviera, la negativa de proveernos agua fría en las reuniones, y varios incidentes desagradables con miembros de la Directiva.
Antes de 1983, varios miembros del Comité habían expresado su interés de buscar otro auspiciador debido al número creciente de incidentes que estaban sucediendo con el Club. Pero el SM insistía que la buena reputación del Club y su posición ante la sociedad Cagueña era un "asset" para la Tropa y que debíamos tener paciencia.
La realidad es que finalmente en noviembre de 1993 cuando ya habíamos hecho secretamente un estudio en cuanto a la conveniencia de permanecer en el Club ante las limitaciones que existían; la conclusión fue que ya al Club no le interesaba patrocinar la Tropa y que la decisión de movernos a otra institución era lo más lógico.
En enero de 1984, las relaciones se recrudecieron, cuando nos obligaron a quitar de la entrada del Club, un tablón de edictos que el mismo Presidente nos había autorizado a colocar allí tres semanas antes. Esta acción llenó la copa tanto para el Comité, como para el SM. Hacer una reunión con ellos se hizo difícil por la falta de interés de la Directiva del Club en resolver la situación, ya que su opinión era que los Boys Scouts molestaban en el Club. (En el Club no había ni un canasto de baloncesto y ninguna otra actividad juvenil).
Cuando al fin se consiguió hacer la reunión, las relaciones estaban muy deterioradas y el liderato de la Tropa quería cambiar de auspiciador. Es justo decir que en esta etapa el Club quiso remediar de alguna forma la situación al ver que perdían una organización que venían auspiciando por 18 años, mucho antes que todos los presentes fuesen miembros. Pero no hubo forma, ya que el Comité de la Tropa estaba decidido en buscar mejores horizontes. Esa noche de marzo 1984 y en la acera frente al Club se formó un "Citizens Committee" para auspiciar la Tropa, y estuvieron en función mientras la Tropa se reunía en Huertas Business College al lado de la Vocacional.
Pero la inscripción de la nueva Tropa fue otro lío, ya que el Club se negó a dejarnos ir con nuestro número 167. Tratamos por todos los medios pero no cedieron, aunque publicamos una carta pública en LA SEMANA rogándole nos dejaran el número; pero contestaron con evasivas y dando a la impresión que eran solo unos cuantos miembros de la Tropa los que querían irse. Ante esta negativa decidimos pedirle al Concilio de P.R. que nos adjudicara el primer número de tropa de cuatro dígitos en P.R. (1167), el Concilio local accedió pero no así el Nacional, nos tomó como tres meses de cabildeo (por nuestro amigo Luis Torres) para que se nos adjudicara.
Habíamos hecho una lista de prospectos para auspiciadores, (El Huertas Business College, el antiguo Exchange Club, el Municipio de Caguas, el Colegio Universitario del Turabo y Notre Dame High School), todos excelentes prospectos. Finalmente, aunque teníamos otras propuestas muy ventajosas, nos decidimos por Notre Dame, lo que ha probado ser una decisión muy sabia, pues hemos tenido excelentes relaciones con esta institución. Y esta relación ha hecho que enfaticemos nuestro compromiso con las cosas de Dios. El Programa de Medallas Religiosas ha producido hasta ahora sobre 60 Ad Altare Dei.
Al fin en 1992, pudimos recuperar nuestro número 167, ya que el Club intentó por 8 largos años en volver a organizar la tropa 167, pero no les fue posible. En 1991 le reclamamos el número al Concilio y nos fue concedido. El 26 de septiembre de 1992 celebramos una tremenda actividad, donde cambiamos el número de la Manada, a la Manada 167, asegurando así el regreso del número que habíamos perdido en 1984.
La Tropa ha seguido viviendo una continua renovación. Hemos observado que los hábitos y costumbres de los jóvenes en general, están pasando por grandes transformaciones. Es cada día más difícil mantener a los jóvenes interesados en seguir un Código de Conducta, como es la Ley y La Promesa del Scout. Y como los retos son tan grandes, las esquemas y soluciones tienen que ser muy imaginativas. Y nos parece que estamos triunfando hasta ahora, porque tenemos un gran grupo en la Tropa que todavía trata de vivir la Ley y la Promesa.